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C onforme van pasando los días y nos acercamos más a la fecha en que empezará a funcionar el LHC iremos escuchando tonterías a cada cual más ocurrente. Puesto que si bien de todos es sabido que la estupidez humana no conoce límites, siempre hay gente dispuesta a buscar la frontera. Y los magufos no podrían ser una excepción. Dicen algunos alarmistas que el LHC nos hará volar en pedazos al crear en su interior agujeros negros que nos absorberán por completo. Creo que el documental "Cuatro maneras de acabar con el mundo" de la BBC ha hecho mucho daño, sin duda. No puedo dejar escapar la ocasión de enlazar el hilarante artículo escrito por el gran Luboš Motl en su blog. Aunque es en inglés y es largo, merece la pena leerlo. Podríamos decir, ¿existe riesgo de que algo vaya mal? Lo cierto es que sí. El LHC es la máquina más compleja jamás abordada por el hombre en todos los sentidos. Su tecnología está fuera de la comprensión de la mayoría de las personas y también su funcionamiento y su finalidad. Se ha dicho de él que iba a ser una máquina en el tiempo encubierta, que iba a ser un laboratorio para estudiar el Big Bang y un montón de cosas que son carne de prensa sensacionalista. Como es algo tan complicado, es lógico pensar que algo pueda fallar y no funcione. Pero de ahí a decir que acabará con el planeta, hay un abismo tan grande como la cantidad de números reales que hay en el intervalo [0,1].
El verdadero objetivo del Gran Colisionador de Hadrones es explorar los límites del Modelo Estándar y responder algunas preguntas como qué es la masa y si existe un campo de masa, lo cual permitiría de paso resolver el misterio sobre el bosón de Higgs. Saber qué hay más allá para saber si las cuatro fuerzas que conocemos actualmente como fundamentales (la fuerte, la débil, la electromagnética y la gravitatoria) siguen siendo fundamentales y los quarks, gluones, electrones y demás partículas elementales lo siguen siendo. Para eso, el LHC pretende alcanzar una energía de 14 TeV cuando esté en pleno rendimiento. Esa energía es más o menos la que gasta un aleteo de un mosquito. Pero claro, para conseguir que dos protones colisionen hace falta mucha suerte. Por eso se inyectan miles de millones de ellos y se hacen viajar en direcciones contrarias, dando unas 10000 vueltas por segundo al anillo de 85 kilómetros de perímetro.
¿Se puede crear un agujero negro en el interior del LHC? La respuesta es sencilla: SI. ¿Por qué no? La cuestión es: ¿resultaría peligroso? La respuesta es sencilla: NO. El motivo es algo más complicado, pero básicamente se trata de dos razones: la primera es que el radio del horizonte de sucesos (la región del espaciotiempo de la que nada puede escapar, ni siquiera la luz) sería del orden del radio de un protón o incluso menor. La probabilidad de que entre algo en ese horizonte de sucesos, es ridículamente pequeña. Pero si aún así entrase una partícula, y otra, y otra hasta ir haciéndose cada vez más grande se toparía con otro problema: que el vacío no está vacío, que miles de millones de partículas virtuales se crean y se destruyen una infinidad de veces en el vacío cuántico.
Las partículas virtuales son partículas que existen gracias al principio de incertidumbre, que hace posible robarle al vacío una cantidad muy pequeña de energía siempre y cuando se le devuelva en un instante muy corto. Se crean a pares y se aniquilan a pares. Todo muy deprisa. Pero claro, si un par de ellas se crea justo en el borde de un agujero negro y una de ellas cae al horizonte de sucesos, la otra sale hacia afuera por conservación del momento angular, y demás. Como la partícula emitida pasa a ser real, existe una deuda con el vacío que alguien debe devolver, y ese alguien es el agujero negro. Esto hace que el agujero negro vaya perdiendo masa paulatinamente y de este modo, se va evaporando. Para un agujero negro creado por una estrella, este efecto es muy pequeño. Tan pequeño que harían falta años para evaporar un agujero negro por efecto de la llamada Radiación de Hawking. Un agujero negro muy pequeño, tan pequeño como un protón, tardaría poquísimo tiempo en evaporarse. Es probable que ni siquiera llegara a absorber nada por el camino. Si bien no existe evidencia experimental, más que algún ensayo con condensados de Bose-Einstein y ondas acústicas en lugar de partículas, todo apunta a que la radiación de Hawking debe existir. También el LHC es un buen lugar para probarlo.
En fin, que los magufos, que alarman a la población sin motivo. Quienes pretenden desprestigiar sin motivo un experimento realmente impresionante merecen desprecio. Algo por lo que merece la pena estar vivo en esta época de la humanidad y que es muy probable que revolucione la manera de ver el mundo en el siglo que no ha hecho más que empezar.
Y es que no tienen nombre, los que enarbolan la bandera de la ignorancia y el miedo, en lugar de poner luz sobre el desconocimiento. No merecen ninguna clase de respeto o consideración. Tan sólo mostrar vergüenza contra ellos.
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